
El beneficio teórico-práctico de las investigaciones de enfoques como: la antropología, historia, economía política, etnografía y sociología crítica, han comenzado a interrogar los problemas de la comunicación desde otras ópticas como los movimientos culturales y las mediaciones simbólicas, porque se aborda el problema de las subjetividades y los discursos sociales. Sin embargo, el campo de la comunicación no escapa a las contradicciones que plantea la crisis de los paradigmas, y los avances teóricos logrados con enfoques más abiertos y flexibles que se han visto acompañados de la aparición de planteamientos que devienen de una matiz teórica neopositivista, la cual se ha extendido en las décadas de los ochenta y los noventa con los enfoques gerenciales y la comunicación organizacional, así como con la teoría informacional, derivada de la cibernética, aplicada al estudio de los procesos de transmisión de información mediante computadoras. En esos enfoques se encuentra la teoría general de los sistemas, según la cual la información y sus procesos de transmisión y control en el seno de las organizaciones, contribuyen a que los mismos funcionen, regeneren, institucionalicen y sobrevivan. Así que, al trasladar el concepto de sistema a las organizaciones sociales y al pensar que todos los sistemas bien sea físicos, biológicos, psicológicos y sociales tienen características similares y pueden trabajar con un mismo modelo de análisis, se acude a las propuestas funcionalistas de la teoría de los sistemas; ya que en el fondo busca siempre el equilibrio, buscando abordar lo social de manera más integral, diciendo que la sociedad es un sistema que se autogenera y autorreproduce.
En una visión más moderna, se considera a la sociedad como un sistema abierto que comprende no sólo los procesos evolutivos del hombre sino su proyecto de futuro, como un sistema dinámico pleno de significaciones dialógicas pero acompañado de un desarrollo tecnológico que si bien presenta peligros para la especie humana, conteniendo la esperanza y el futuro de la misma. Frente al resurgir de un nuevo neopositivismo sobre la cultura organizacional y el papel del crecimiento exponencial de la información en las sociedades modernas y el desarrollo de las tecnologías de la información, aparece un nuevo pensamiento más holístico y global que busca radicalizar la reflexión y aboga por un pluralismo metodológico; en donde parece tender hacia la dirección de la confluencia interdisciplinaridad, como vías para comenzar una tarea de recomposición del pensamiento científico del siglo XXI y poder iniciar la construcción de otras teorías con fundamentos filosóficos, éticos y epistemológicos críticos, desde lo real-global y con enfoques más holísticos, integrales y sinérgicos.
Por lo tanto, en estos tiempos de incertidumbres, hace falta que el equilibrio metodológico permita proponer articulaciones creativas y críticas entre diversos enfoques, teorías, disciplinas y puntos de vistas que ayuden a conocer y comprender mejor la comunicación humana, rescatando la investigación empírica sobre problemas concretos de la comunicación, para poder consolidar alternativas de conocimiento que transformen nuestra realidad. En este intento resulta, además, fundamental recurrir a múltiples enfoques de las ciencias sociales y al traspase de las fronteras anteriormente delimitadas para cada una de sus disciplinas; resultando útil proponer el concepto de transdisciplinaridad, como una multiplicidad de saberes, conjunciones, entrecruces que no tienen límites, ni principio ni fin y que buscan alterar los dogmas y paradigmas legitimados por el pensamiento científico occidental.
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